Estamos en el siglo XXI, cierto; con él ha venido progreso pero a la vez distintas formas de actuar para bien o para mal.
Esta introducción no es más que para hablar de la religión en la política o la política en la religión.
La actuación del Excelentísimo Papa Bergoglio actualmente a muchos no conforma debido a su introducción en la política argentina.
Antes el cura era eso, un sacerdote dedicado a su iglesia y sus fieles; criada y formada en un hogar con madre creyente y padre no creyente pero que dejaba hacer a mi madre, concurríamos a la iglesia a catequesis, me bautizaron, tomé la comunión, me confirmé y lo que recuerdo, nunca el sacerdote hablaba de política ni se entrometía en asuntos del gobierno. Mucho menos un Papa recibía a políticos manchados con delitos y de una misma ideología, haciendo evidente para donde van las puntadas en la costura.
Francisco con el verso de la misericordia y atender a todos -cosa que no es cierto- le ha abierto la puerta a gente indeseable que buscan en él respaldo, sabiendo de que lado se inclina y para donde tira la mula,
Habría que recordarle la doctrina de Jesús, quizá la esté aplicando mal o quizá piense que como Jesús todo lo puede.

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