Bochornoso es poco para expresar lo que pasó anoche en la Bombonera.
Como persona normal que gusta del buen fútbol, aunque sin fanatismo y sin ser simpatizante de ninguno de los dos equipos que jugaban, recurrí a determinada hora, al canal que lo trasmitía, pensando que habría terminado el partido y me encuentro con semejante lío, semejante desatino; otra vez la violencia copó el juego y la mafia del deporte, barras bravas pudieron más que toda esa gente que con cabeza gacha, desilusionados se marchaban, después de haber pagado, algunos bastante, su entrada.
Ya ni el deporte se salva de la política sucia de algunos políticos que utilizan a cerebros podridos para causar estragos en la sociedad; la mafia está inserta en todos los órdenes y los violentos están en todos los puntos estratégicos donde pueden hacer daño a todo un país.
Cabe preguntarse ¿dónde estaba la policía mientras un sujeto intentaba romper la manga? ¿Dónde estaba la policía, los bomberos que con chorros de agua no corría a todos esos que se quedaron en la tribuna cuando pidieron que desalojen, que se suspendió el partido?
Resta desear que además de suspender la cancha a Boca, de por ganado a River, no se merecen otra cosa quienes atentan contra la integridad de personas. Sería una muestra de la seguridad y justicia, que unos locos violentos no pueden más que muchos sanos y normales.
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