Ernesto Sanz / Publicación de Mercedes Taurizano
UNA RADICAL CASI CENTENARIA: JUANA GARAYALDE
Juana Garayalde nació en Ordoqui, Carlos Casares, Provincia de Buenos Aires hace 97 años.
Su papá era radical y desde muy chica se interesó por la política. En el año 48 se afilió y comenzó a militar en el radicalismo, en El Desvío Querandí, futura Ciudad Evita. En las elecciones del 51 fue fiscal de mesa en la escuela Nº8 de La Tablada.
Por su militancia radical, ella y su esposo, el Sr. Ángel Zufiaurre, fueron expropiados de Querandí y trasladaron su negocio, una carnicería, a la estación de Gregorio de Laferrere. Allí Juana se instaló con su familia y fundó el primer Ateneo Radical, Leandro Alem, presidido por Don Ángel.
Durante el gobierno del Doctor Illia, trabajó con el gobernador Marini para el crecimiento de la Ciudad de Laferrere.
En marzo de 1965 consiguió la instalación del Registro Civil, donando la utilización de un espacio para su funcionamiento. En esa misma época se comenzó a construir la Ruta Provincial Nº 21, se creó la Oficina de Correos y Telégrafos, la Comisaría, se instalaron teléfonos públicos y se amplió la sala de primeros auxilios. Los vecinos recuerdan a Juanita preparando el pastón para la obra durante los fines de semana mientras otro vecino, otro radical, "Pato" Fernandez, colocaba los ladrillos.
En el año 1962 conoció al Doctor Raúl Alfonsín y en el 73 comenzó a trabajar con él. A mediados de 1983 Alfonsín inicia la campaña presidencial en el subcomité de Laferrere, presidido por ella.
Con Alfonsín presidente se crea el Plan Alimentario Nacional, Alfonsín le pide a Juana que se haga cargo de la jefatura del PAN para la zona de Laferrere. En ese momento, con 65 años, ella vende su negocio, compra un auto, aprende a conducir y lleva a cabo la tarea..
En el 2003, habiendo cumplido 85, fue candidata a Diputada Provincial y casi hasta los 90 años trabajó como fiscal en cada una de las elecciones.
Juana fue, por muchos años, perseguida y amenazada. Fue muy duro llevar adelante los ideales del Partido en una localidad totalmente opositora. Pero nunca se dio por vencida. Hoy, a sus 97 años, goza del cariño y el respeto de sus correligionarios y de sus opositores, que la estiman por su honestidad y coraje más allá de las ideologías.
Gracias por recibirme, Juana. Toda una vida signada por el radicalismo, para aprender a obrar bien y a resistir, para dejar ejemplo, me emociona. Tuve la suerte de ir en nombre de toda la UCR a homenajear y a darle un beso a esta mujer encantadora y comprometida.

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