lunes, 6 de julio de 2015
Paro municipal
Entre ñoquis, horas extra, aumentos, robos de dinero en el Sindicato, lo único que faltaba es el paro de los empleados municipales.
La culpa no es del chancho sino de la mula que no tira el carro en la dirección correcta. Prometer un aumento del 45% a los empleados cuando en TODO EL PAÍS lo máximo que se ha dado es el 31% es ajusticiar al pueblo que ve como cada vez le alcanza menos la plata a esta administración, deteriorándose cada vez más los servicios, los controles, toda la municipalidad y la atención al contribuyente.
Si ahora se va el 70% del presupuesto en salarios, se han puesto a pensar ¿a cuánto se iría con el supuestamente aumento? Quedando miseria para todas las demás áreas de la comuna y seguramente recurrirían a una solicitud de aumento de tasas.
Por otra parte, el aumento corresponde a todos los cargos políticos incluido el intendente que no dirá que no lo quiere, como todos los demás y el contribuyente a pagar.
¿Quién controla si trabajan, si en realidad cumplen con las horas extra que cobran; si están o fingen estar enfermos para no trabajar?
Esto es una canilla con el cuerito gastado que gotea y gotea continuamente hasta que llega el momento que ya cansa y se cambia por otra nueva o de un limón que de tanto exprimir queda seco y se tira.
Como ya se ha expresado anteriormente: unos pocos no puede ser que puedan más que cuarenta mil habitantes que no deberían pagar un peso más hasta tanto no se administre para la gente, no para unos gatos locos. Al no pagar, no tendrán ni para los sueldos y entonces que hagan todo los paros que quieran,
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