Un juez que no era tal, una noche donde nuevamente salió a relucir lo feo del deporte.
No hay medio que no hable entre comillas, -por supuesto, porque no quieren quedar mal con Boca-
del robo que le ocasionaron a Rosario Central: un gol anulado, un penal inexistente, un gol en offside.
Todo eso el árbitro no lo vió; demasiada coincidencia para poder creerlo, una pasaría, tres ya es grotesco. Boca jugaba mal entonces había que ayudarlo.
Típico de este país donde se ha instalado la coima, el "todo lo arreglo", la corrupción, la estafa, a lo cual no es ajeno el deporte.
Varios negocios dan vuelta alrededor del mismo y lo de anoche es una muestra más de como está generalizada la corrupción.
Dos sugerencias: si fuera hincha de Boca -que no lo soy, tampoco de River,para los mal pensados- no haría alarde de lo mal ganado; en lugar de Central, solicitaría que se jugara de vuelta el partido pero esta vez con un juez no vendible.
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